DEJEMOS DE JUSTIFICARNOS Y ACTUEMOS.

No importa cuan roto este tu corazón, siempre habrá una oportunidad para sanarlo y reconstruirlo.
No importa cuan roto este tu corazón, siempre habrá una oportunidad para sanarlo y reconstruirlo.

Por lo regular, algo que hacemos para no hacer algo, para no actuar, es JUSTIFICARNOS, entonces, dejemos de justificarnos y actuemos. De ésta manera nos resulta más fácil responsabilizar a los demás de todo aquello que nos pasa en la vida, y de lo que nos desligamos.

Entonces recurrimos a historias en las que podemos escudarnos, tales como:

Es que me hizo: sin duda, algo habrá a lo largo de nuestra vida que nos haga caer en ésta frase, podría ser en nuestra niñez, en nuestra adolescencia o incluso en nuestra etapa actual. Frases como: me pegó, me quitó lo que me correspondía, me fue infiel, me robó, no me dejó hacer algo, abusó de mí, me maltrató, entre otras.

Es que me dijo: palabras recibidas de igual forma a lo largo de nuestra vida, pudieron haberse quedado grabadas en nuestra memoria, y pueden llevarnos a sentirnos de cierta forma que muchas de las veces no serán lo mejor para nosotros, sin embargo aún así les seguimos dando vueltas y les seguimos permitiendo que nos lastimen.

Nunca esperes una disculpa del otro... la opción de sanar tu vida siempre la tendrás tú.
Nunca esperes una disculpa del otro…. la opción de sanar tu vida siempre la tendrás tú.

Es que no me dio: esto no quiere decir que no nos hayan dado algo material, va mas allá, tiene que ver con el que no nos hayan dado atención, amor, aceptación, escucha, tiempo, buen trato, comprensión y demás. Como personas necesitaremos todo esto sobre todo de nuestros padres, de nuestra pareja, de nuestra familia y de aquellas personas que nosotros consideremos importantes para nuestro vivir.

Es que me lastimó: actitudes, acciones, omisiones y/o conductas de quienes estuvieron a nuestro al rededor pudieron habernos lastimado de una u otra forma y esto lo interiorizamos tanto, al grado que nos ha aquejado en nuestro recorrido por la vida. y que aun hoy, sigue causándonos dolor, enojo, resentimiento y quizá odio.

Dejemos de justificarnos y actuemos.
Dejemos de justificarnos y actuemos.

Nos quedamos atrapados, inmóviles en esos sentimientos de rencor, dolor, abandono, carencia, soledad e incluso de miedo. Preferimos quedarnos ahí, en esa zona de confort que no nos permite movernos, en donde no hacemos nada y preferimos acostumbrarnos y adaptarnos a eso que cada quien experimentamos, aunque nos este matando en vida.

Entonces todo esto se empieza a convertir en enfermedades, en soledad, en depresión, en ansiedad, en un constante malestar físico y emocional.

La cuestión no es que te hayan hecho, la cuestión es ¿qué estas haciendo tú con todo eso que te tocó vivir? ¿qué has hecho con todo esto que recibiste? o ¿qué vas a hacer?

Nosotros somos responsables de trabajar en esas situaciones que nos tocó vivir, sanarlas y traspasar todo eso que recibimos y que no nos ha permitido vivir como realmente hubiéramos querido.

Dejemos de justificarnos y actuemos.
No importa lo que hayas vivido, siempre podrás volver a creer, crecer y florecer.

Nosotros ahora somos los responsables de nuestro cuidado, de nuestro bienestar físico y emocional, entonces, dejemos de justificarnos y actuemos en función de nosotros y de nuestra vida para ahora sí, vivirla plenamente.

Libérate de todos aquellos sentimientos que hayan dejado en ti las diferentes situaciones que te han tocado vivir.