DEJEMOS DE TEMERLE AL AMOR…

¿Por qué es que llegamos a temerle al amor?

Regularmente:

Por haber tenido una relación en la que salimos lastimados:

Cuando en una o varias ocasiones nos entregamos a nuestra pareja y depositamos en la relación sueños, ilusiones, confianza, diversas expectativas sobre la misma y todo eso no se cumplió o salió de tal forma que nos lastimó, lo cual hace que no volvamos a confiar y a temer en el sólo hecho de pensarlo.

Porque la relación no fue cómo o lo que esperábamos:

Regularmente al tener una relación de pareja tendemos a idealizarla, dejamos de ver a nuestra pareja como alguien perfecto o perfecta, quien no va a cometer errores o simplemente pensamos que estamos viviendo una etapa de color de rosa y que así será para siempre, las relaciones con el tiempo y la convivencia cambian y hay que trabajar en ellas para mantenerlas funcionales.

Por haber perdido a nuestra pareja por alguna enfermedad o accidente:

Cuando se ha vivido el dolor de perder a una pareja por muerte puede ser más difícil volver a querer relacionarse afectivamente con alguien, pues el miedo intermitente podría estar en volver a perderle y volver a vivir el dolor.

Porque nuestras expectativas no se cumplieron:

Generalmente al iniciar una relación amorosa lo primero que hacemos es hacernos expectativas sobre la misma o sobre la pareja que hemos elegido, pensar que será para siempre, quizá que será mejor que otras, que será perfecta, y así, muchas más.

Por cuestiones de edad o de qué va a decir la gente:

Algo que puede limitarnos es sobre todo el que dirán, tenemos miedo a lo que opine la gente, sobre todo si hemos tenido alguna o algunas relaciones anteriores. La edad puede ser también un factor, pues dentro de la sociedad no es tan bien visto que haya una diferencia considerable en las edades de los integrantes de la pareja.

Pueden ser esas o más las razones que nos van a impedir relacionarnos afectiva y sexualmente con alguien con quien podríamos estar en pareja y disfrutar de esa relación.

Tenemos miedo de volver a vivir lo mismo que alguna vez nos tocó vivir, sin embargo no hay nada que nos indique que una relación tendría que ser igual que la otra, o que la vivencia tenga que ser la misma.

Ocasionalmente cuando hemos tenido una relación de pareja ha dejado en nosotros un aprendizaje, nos ha llevado a crecer, a evolucionar, a ser diferentes, a conocernos mejor, a ver o identificar cosas que ni siquiera sabíamos de nosotros, sería un poco difícil entonces volver a pasar por lo mismo.

Dejemos de temer al amor, trabajemos en esas experiencias vividas y démonos el permiso de volver a experimentarlo en nuestra vida y disfrutar de él.

Atrévete, ábrete a la experiencia y disfrútalo.

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